Re-sentida
Bet you rue the day you kissed a writer in the dark
“Show me emotional respect” canta Bjork en Stonemilker. Y yo fumo un cigarrillo con los pies metidos en la pileta, mirando hacia la oscuridad de la noche de San Miguel y lloro. Porque le entregué mi corazón a alguien que fue más bien, como dice Rosalía, un terrorista emocional.
De todas las rupturas que tuve, esta es la más agria de todas. Nunca antes alguien que amaba me había herido de manera deliberada. Nunca habían usado mi propia vulnerabilidad en mi contra. Me siento mareada respecto a mi intuición, a mi criterio, y a mi capacidad de confiar.
Estoy re caliente. Mastico y escupo bronca todo el día. El odio es una emoción que me suele ser ajena y en este momento siento como me hierve la sangre desde la cabeza hasta los talones.
Escribo páginas y páginas de flujo de conciencia destilando el veneno que me quedó adentro. Y cuánto más escribo, más me me enojo, porque me doy cuenta de que él no tuvo la decencia de filtrarlo. Me escupió toda su mierda en la cara. No me cuidó ni siquiera un poco. Y entonces me enrosco, y me muerdo mi propia cola, y me duele, y lloro.
No tengo mucho qué decir, este va a ser un texto bastante crudo. Si lo publico es porque me prometí a mí misma que iba a mantener un cronograma semanal de publicación, y quiero respetar mi propia palabra. Pero todo lo que tiene valor sublimable está yendo al guión de mi próximo show “¿Podés parar con el amor?” que estreno en una semana. Esto no es más que un apéndice llorón.
En mi último texto, termino mencionando la importancia de mirarse en el espejo que te refleja alguien que amás. Yo me refería específicamente al suyo. Era lisa y llanamente, una carta de amor hacia él. Porque lo conozco y sé que, aunque se diga lo contario, le encantan las demostraciones públicas de afecto. Y lo sé porque soy igual.
Pero después de una reveladora y desagarradora sesión de terapia me di cuenta de que ese espejo estaba totalmente distorsionado. Mi psicóloga, que jamás baja línea, me dijo que en este loop del infierno yo me podía quedar cómoda para siempre. Que el match era tan perfectamente horrible, que si no me rescataba iba a seguir castigándome en su sombra hasta que él decidiera que yo era digna de amor. Y finalmente entendí que él no tenía intenciones de amarme, sino de hacerme sentir igual de miserable de lo que se siente él.
Do you feel ashamed / When you hear my name? - Scott Street
Si aprendí algo de esto es la diferencia entre profundidad e intensidad. La profundidad es mía. Se relaciona con lo hondo de mi deseo, de mi sentir, de mi capacidad de simbolismo. Puedo hacer un mundo de una mirada. Puedo hacer de una culeada una canción. Puedo hacer de un sorete un novio hermoso.
Pero la intensidad es de a dos, y no es más que la aceleración temporal de los acontecimientos para que la profundidad que uno siente esté a tono con lo que pasa. Nunca más voy a caer en eso. No creo ni que me vuelvan a calentar los despliegues de interés tan rápidos y violentos.
Él nunca me perdonó por haber necesitado espacio cuando todo se volvió, objetivamente, una locura. Volví desde el amor y él solo quería vengarse. Y lo hizo. Volado en Avenger el pelotudo. Pero está bien; hay gente que quiere amar y hay gente que quiere ganar, y me alegra mucho que no estemos en el mismo equipo.
The winner takes it all / The loser's standing small - The Winner Takes It All
No creo que él sea una mala persona, ni de asomo. Está igual de atormentado que yo, de maneras que combinan terriblemente mal con las mías. Esto no es culpa de nadie. Lo cual no quita que yo esté insoportablemente resentida.
So I’ll begin not to love you / Turn around, see me running - Silver Springs
Silver Springs en repeat. Todo el día, sin parar. Ni una sola vez falla en sacudirme entera. Pongo el video, para ver como Stevie le grita a Lindsey a la cara “I know I could have loved you, but you would not let me / I’ll follow you down ‘til the sound of my voice can haunt you / you’ll never get away from the sound of the woman that loves you”.
Ojalá no tengas paz con tu narrativa reduccionista y pedorra sobre lo que pasó. Ojalá no puedas dormir hasta que te tengas que decir la verdad. Ojalá este despliegue de afecto público te guste mucho. Chupame bien la concha.



