Visor
El viento de la tarde de los últimos días de verano es milagroso. Una rutina es un regalo y no un castigo. Dejar de fumar tiene que ser un horizonte. La cuota de adrenalina no tiene que venir de cómo una maneja la guita. Tampoco de los tipos. La mayoría de la gente solo quiere que la escuchen. La ciudad de Buenos Aires es un regalo y no se debe caer en la postura irónica ante ella. Llenarla de sentimentalismo. No sentirse mal por la propia necesidad de sentimentalismo. Viajar en el subte vacío a la mañana es vivir en una peli. No sentirse mal por tener que vivir en una peli. Procurar que sea de a ratos. Al volver, prestar atención. A la música, las discusiones, los gestos. De a ratos apretar los puños para que la mente no se aleje del cuerpo. No obsesionarse con cómo se ve el cuerpo. No obsesionarse con lo que pasa en la mente. Usarse a una misma de visor. Seguir estando atenta.



De a ratos apretar el cuerpo para que la mente no se eleje de los puños.
Mientras lo leía, sentía que era una conversación conmigo misma.