El viento de la tarde de los últimos días de verano es milagroso.
De a ratos apretar el cuerpo para que la mente no se eleje de los puños.
Mientras lo leía, sentía que era una conversación conmigo misma.
Precioso poema.
De a ratos apretar el cuerpo para que la mente no se eleje de los puños.
Mientras lo leía, sentía que era una conversación conmigo misma.
Precioso poema.